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Una de las industrias con cambios más grandes en los últimos años ha sido el streaming. Si bien, se trata de un mercado millonario, tiene cientos de altibajos por lo que quiere consumir el cliente promedio. El caso más sobresaliente (y que nos interesa hablar hoy) ha sido la plataforma de Disney+.

Aunque al hablar de Disney hoy en día vemos a un gigante de la industria del entretenimiento, con derechos sobre las mayores sagas y mundos creativos (como en el caso de Marvel o Star Wars), todo el mundo fue tomado por sorpresa cuando decidió lanzarse contra otro de los más grandes de su gremio: Netflix. Por otro lado, sonó como una acción coherente, tomando en cuenta el amplio repertorio con el que contaban y las posibilidades de crecimiento constante.

Actualmente, al mirar los números de la relativamente nueva plataforma nos sorprendemos. Mientras Netflix llegó a los 95 M de usuarios en 9 años, Disney+ sólo necesitó 14 meses para ello. Esto, claro, en el entorno de la pandemia del Covid-19 y la expllosión del mundo digital, llegando a nuevos niveles en todos los aspectos.

Sin embargo, el mes pasado se presentó un fenómeno que aunque era esperado, sobrepasó de forma negativa dichas expectativas. Luego de la fiebre de las nuevas series originales de Marvel (WandaVision y Falcon & The Winter Soldier), hubo una enorme baja en las suscripciones a la plataforma referida.

Si bien, esto era esperado por el estreno del Snyder Cut de la Justice League en HBO Max, incluso el público latinoamericano (que no es especialmente consumidor del DCEU) prefirió la versión para hispanohablantes del servicio, HBO Go. Aunque aún no representan números tan grandes como el gigante que se ha vuelto Netflix, los altibajos de ambas plataformas han levantado varias dudas en la industria.

¿Es necesario para llevar una verdadera rivalidad en la industria, invertir en cientos de productos, aun bajando la calidad final de los mismos? Este ha sido el formato que decidió seguir Netflix desde la antes mencionada pelea con Disney, y ha mantenido el número de usuarios frente a grandes productores, diferente a lo que se esperaba frente a la apertura de servicios con catálogo de nivel histórico.

Otro de los contendientes por llevar el liderazgo de la industria del streaming audiovisual ha sido Prime Video, con un gigante como Amazon detrás para empujar su desarrollo. Estos, han acudido a producciones más curadas, con énfasis en su calidad y buscando hacer referencia en la industria. Su problema ha sido, hasta el momento, la falta de comercialización de sus productos frente a las campañas enormes y tan sonadas de Netflix.

Sólo el tiempo nos podrá decir hasta que nuevos límites nos llevará la industria como consumidores, pero es muy cierto que los cambios y la competencia nos han llevado como espectadores a un espacio muy singular. Nos toca a nosotros decidir quién o quiénes valen la pena en la búsqueda de entretenernos día a día, y las plataformas deben seducirnos con mejores o mayores productos, que renueven el imaginario tan estancado de la industria.

Escucha como discutimos sobre este tema en el podcast Brand Bitt.