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“Eso es bien punk”, dice el joven de corbata y gafete haciendo cuernos con la mano y exagerando el habla y sus movimientos, queriendo pasar por alguien cool y demostrando de paso que nunca supo muy bien lo que en realidad era ser “bien punk”, frente a él, en un anuncio de parada de bus, esperaríamos ver alguna referencia a los Ramones, The Clash o Sex Pistols, todo lo contrario, bajo un vidrio manchado por el uso y opaco por el sol, luce exhibido un póster con algún producto junto al cual se encuentra de manera sorpresiva el osito Bimbo.

Según la Ley de etiquetado en México: “se prohíbe uso de personajes infantiles en empaques de alimentos. La nueva norma prohíbe la aparición de tales animaciones en un esfuerzo por proteger a los niños del consumo en exceso de grasas, azúcares y calorías”.

Entonces, ¿Porqué sigue apareciendo el personaje más cariñoso de México en productos y empaques?

Lo vemos en el empaque de papel de baño, grabado en panes, en loncheras y artículos promocionales, evadiendo la ley como Neo a las balas, utilizando hasta el último recurso para no caer en el limbo donde yacen ya el Tigre Toño y compañía, pero la pregunta es: ¿Para qué?, ¿Qué tan indispensable es su presencia?.

Nos hace pensar entre dos posibilidades, la primera ( bastante débil ) es que la marca tambalearía sin su presencia, la segunda ( mi favorita ) es que esta última lucha no es por mantener su presencia, sino que la misma lucha un tanto transgresora genera morbo, risa y nos hace de cierta manera verlo como un símbolo de resistencia, el cuál al verlo en la esquina contraria del gobierno y sus reglamentaciones es el “rival más débil”, el representante del pueblo y último bastión de una lucha que nadie entiende por completo y al final a nadie le afecta en su vida, en otras palabras: es show.

Por otro lado no estaría de más apelar al consumismo, no faltarán quienes por ser los últimos artículos donde aparezca el rebelde personaje quieran aprovechar para comprarlos, para tenerlos de recuerdo o ítem de valor, quizá un día valgan algo, pensarían.

En resumen, ¿nos gusta o no nos gusta?, dejando de lado toda cuestión moral de si está bien o no desafiar las leyes y buscar lagunas para aplicarlas a nuestro beneficio, es un caso bastante curioso, no sé cuanto durará el corrido o si a la fecha que este artículo sea publicado ya haya terminado el drama, pero no por eso quedará como un caso de estudio y para bien o para mal de ejemplo, donde otras marcas ya saben que pueden buscar caminos que les convengan y les den tiempo para futuras perspectivas, al final siempre como mexicanos buscamos la maña, la otra manera, la jiribila y para las cosas buenas y para las malas siempre buscamos hacerlas a nuestra manera, con nuestro modo, con la rebeldía que nos caracteriza, es decir: con la rebeldía de siempre.

Escucha como desarrollamos este tema en el Podcast Brand Pitt de Uncanny: